Semana 44: Desahucio
01-10-2026

Una mañana vinieron a vaciar el piso de al lado.
Dos policías en la puerta con una orden judicial. Tres hombres con guantes y una furgoneta blanca. Trabajaban en silencio, con la eficiencia de quienes han hecho ese mismo trabajo muchas veces y han aprendido a no pensar en ello.
Desde el umbral, una mujer los miraba trabajar.
No decía nada. No lloraba. Solo miraba, como si lo que se llevaban fuera de otra persona.
Sacaron los muebles. Después los recuerdos. Después las horas. Las voces pegadas a las paredes, las risas de los hijos, el olor del domingo por la mañana.
Todo hacia la furgoneta.
Al final sacaron un calendario de la cocina. Todavía tenía días por pasar.
.
La mujer entró en el piso vacío. Dio una vuelta. Salió con las manos vacías y los ojos secos.
Se fue sin mirar atrás.
La vecina la vio alejarse.
Esperó a que se girara.
No se giró.
Esa noche la vecina miró por la ventana del patio interior.
En la oscuridad, algo todavía estaba ahí.
Quizá era lo que habían dejado.
O lo que no se pudieron llevar.
