Semana 32: El vaso de agua
01-07-2026

Paulino se levantó a las tres de la madrugada a beber un vaso de agua.
Encendió la luz. Nada. Encendió la otra. Tampoco.
Abrió la nevera para aprovechar la luz de dentro. La bombilla funcionaba. La nevera no.
Decidió beber del cartón de leche. Estaba tan vacío que solo quedaba el recuerdo.
Encontró una botella transparente. Era vinagre.
Fue a llamar al vecino. El vecino abrió con cara de sueño pero vestido de calle.
—Necesito agua.
—Yo también. Llevo una hora buscando.
—¿Y qué podemos hacer?
—Subamos al cuarto. Mercedes siempre tiene.
A Mercedes le habían cortado el agua hacía tres días, pero no había dicho nada para no preocupar a los vecinos.
Bajaron los tres a buscar una fuente.
La fuente estaba llena de carteles que decían «No potable».
A las cinco de la madrugada estaban sentados en la terraza de un bar abierto.
—¿Tienen agua? —preguntó Paulino.
—Solo cerveza —respondió el camarero.
Pidieron tres cervezas.
—En el fondo —dijo Paulino—, tenía sed de compañía.
—Pues tendrías que haber llamado antes —dijo la Mercè.
—Eran las tres de la madrugada.
—Precisamente —dijo ella—. Es cuando la gente está más sola.
La cerveza tampoco les quitó la sed.
Pero ya no les importaba.
