Semana 30: Urgencias
17-06-2026

Paulino entró en urgencias y se acercó al mostrador.
—Buenos días. Me duele el codo.
—¿Desde cuándo?
—Desde que me duele.
La enfermera levantó la vista del teclado.
—Quiero decir: ¿hace mucho tiempo?
—Depende de lo que usted entienda por mucho.
—¿Más de una semana?
—El codo derecho, sí. El izquierdo, menos.
—¿Le duelen los dos codos?
—No. Solo el derecho. El izquierdo lo tengo bien.
—Entonces, ¿por qué ha mencionado el izquierdo?
—Para comparar. Si no tuviera mal el derecho, no sabría que el izquierdo lo tengo bien.
La enfermera escribió algo en el formulario.
—Del cero al diez, ¿cómo valoraría el dolor?
—¿El derecho?
—El dolor.
—Ah. Un siete. O un ocho si subo escaleras. Un seis si estoy sentado. Un cuatro si no pienso en él.
—Dígame un número.
—Siete.
—Gracias. ¿Alergias?
—A las preguntas difíciles.
—¿Medicación?
Paulino sacó un papel arrugado del bolsillo.
—Lo llevo apuntado. Pero no recuerdo dónde lo puse.
—Lo tiene en la mano.
—Este es otro papel. —Lo miró—. Es la lista de la compra. Llevo buscándola desde el jueves.
La enfermera cerró el formulario.
—Siéntese en la sala de espera, por favor.
—¿Cuánto tiempo tendré que esperar?
—Depende.
—¿De qué?
—De muchas cosas.
Paulino asintió, satisfecho.
—Igual que el dolor —dijo.
Y fue a sentarse.
