Semana 6: Navidad sin magia
19-12-2025

La plaza estaba llena de luces parpadeantes, pero ninguna calentaba.
Grupos de desconocidos vagaban sin rumbo, arrastrando risas huecas; el vaho de alcohol y derrota flotaba en el aire helado.
El Niño del belén yacía boca abajo; alguien le había arrancado la sonrisa y en su lugar dibujado un garabato torcido, casi cruel.
Los villancicos sonaban a coro desafinados. Nadie cantaba: grabaciones viejas, recicladas, como el ritual mecánico del rezo sin fe de cada año.
En mitad del bullicio, una mujer sin casa arrancó una bola del árbol municipal y la escondió bajo el abrigo.
—Para que al menos algo sea de verdad —murmuró.
Y mientras los altavoces prometían paz y amor, ella avanzó entre la multitud con una única certeza: la Navidad es un territorio hostil que hay que atravesar sin caerse.
No se celebra; se sobrevive.
